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viernes, 26 de diciembre de 2025

Son Seguí, la montaña mallorquina de los antiaéreos franquistas

Amado Carbonell Santos


El territorio nacional se había convertido en parte de las fuerzas armadas que se enfrentaron durante el cruento conflicto bélico de la Guerra Civil Española. Ambos bandos buscaban las mejores zonas de la geografía ibérica e insular, para montar los sistemas de ataque y defensa más efectivos en pro de derrotar al enemigo de la forma más rápida y efectiva posible.

Uno de estos puntos se encuentra en el centro de la mayor de las islas que conforman el archipiélago de las islas Baleares: Mallorca.

Los diversos cuerpos del ejercito nacionalista, como las brigadas extranjeras afines al régimen franquista, eran muy conscientes del problema que les suponía defender sus posiciones en el "limitado" territorio que conforman la superficie y orografía mallorquinas. 

En la capital, Palma, ya se habían apostado diversos grupos de cañones antiaéreos para repeler los bombardeos que realizaba la aviación republicana, pero estas y otras zonas de defensa no eran suficientes para evitar los bombardeos en la isla. Debían encontrar zonas para instalar baterías antiaéreas más potentes en zonas estratégicas, que pudieran soportar el peso de las baterías y tuvieran un acceso sencillo para recibir suministros de manera continua, además que de también funcionasen como zona de vigilancia de alerta temprana, en caso de producirse una aviso inminente de bombardeo.

Uno de los lugares propuestos para la instalación de dichas baterías fue en la cima del Puig de Son Seguí, un monte que se encuentra al oeste del municipio mallorquín de Santa Eugènia. El nombre lo recibe por la finca de Son Seguí, que se encuentra al norte de la falda del monte.


Mapa satelital del Puig de Son Seguí 
Fuente: Google Maps

Si se visita la cima de esta montaña, podemos observar que en el punto más elevado de Son Seguí (326 metros s.n.m.), encontramos el punto geodésico de Son Seguí, y la torre de vigilancia del servicio de prevención de incendios del IBANAT. Hacia el noreste de esta instalación, una gran explanada se extiende hasta casi los 400 metros de longitud, por 100 metros de ancho, lo cual lo hacía perfecto para instalar una gran conjunto de baterías antiaéreas que pudieran proteger toda la zona interna de la isla de Mallorca. 


Detalle satelital del punto donde se encuentra la explanada de Son Seguí.
Fuente: Google Maps.



El Puig de Son Seguí, visto desde el camino de Ses Olleríes (Santa Eugènia).
Fuente: Amado Carbonell




Punto geodésico y torre del IBANAT en el punto más elevado de Son Seguí.
Fuente: Wikiloc, autor: Josanesmo


Imagen de la cima del Son Seguí, creada por IA, mostrando como se vería un grupo de cañones Flak de 88 milímetros, preparados para defender el espacio aéreo mallorquín durante la G. C. Española.
Fuente imagen original: All Trails.


Imagen generada por IA, donde se representa a soldados sublevados apostados sobre el monte de Son Seguí,, disparan un cañon Flak de 88 milímetros contra una bombardero Tupolev SB-2 "Katiuska" del bando Republicano


Finalmente, el Puig de Son Seguí fue desestimado como emplazamiento de las baterías antiaéreas del bando sublevado. Las condiciones del camino en aquel entonces, y las dificultades de maniobra para los camiones, tanto de transporte de tropas, artillería y suministros en los tramos estrechos y ascensos, hicieron que el proyecto fuese cancelado.


Esta información fue obtenida gracias a mi buen amigo Josep María Osma Bosch (E.P.D.), y a Joan Carles Lladó Capó, técnico de Patrimonio Municipal de Ponent.


lunes, 12 de septiembre de 2016

"Trench Art" o el Arte de las Trincheras


Normalmente publico artículos sobre la Guerra Civil Española o la Segunda Guerra Mundial, pero en este artículo vamos a viajar un poco mas atrás en el tiempo, concretamente hasta la Primera Guerra Mundial.


Soldados británicos en una trinchera, durante la 1ªGM. Fuente: www.championfh.net


Durante la Gran Guerra (28 de julio de 1914 - 11 de noviembre de 1918), las batallas se sucedían en gran medida dentro de trincheras, ya fuese combatiendo tiro a tiro desde ambos bandos durante días, o asediando las posiciones enemigas en un acto casi suicida.


Soldados alemanes defendiendo su posición desde la trinchera. Fuente: www.elpais.com

Pero también había tiempos muertos en los que los soldados no sabían que hacer para mantenerse distraídos de la tensión y la espera, evitando estar a cada momento pensando en la batalla, para ello, algunos de los mismos tomaban alguna vaina, obús desactivado u otro objeto, y comenzaban a tallarlo hasta llegar a conseguir en algunos de los casos, verdaderas obras de arte.
Así fue como nació el arte de las trincheras o "Trench Art". 



Grupo de soldados belgas tallando vainas ya disparadas. Fuente: www.wikimwdia.org


 
Ejemplo de vainas talladas en trinchera durante la 1ª Guerra Mundial. Fuente: www.artemisgallery.com

 Imagino que os preguntareis porque añado este anexo de la WW1 en este blog, y es que no he podido evitarlo, tras encontrar esta maravilla en un mercadillo de segunda mano...


Un buen ejemplo de "trench art" tallado en una vaina de un proyectil de 70mm del ejercito francés, datado en 1916.

martes, 26 de abril de 2016

Las trompetas de Jericó


Bombardero Junkers Ju-87 "Stuka", con la Cruz de San Andrés, insignia de la aviación franquista. Fuente: www.flickr.com

Todavía hoy recuerdo cuando mi abuelo me hablaba del sonido que producían las sirenas de los bombarderos Junkers Ju-87 "Stuka", que se activaban desde la cabina del piloto, y emitían un sonido muy característico.

Según me contaba, era un sonido que quedaba tan grabado en el subconsciente de la gente, que el mínimo sonido que se pareciese al de la "Sirena de Jericó", les hacía estremecer y mirar al cielo, para ver de donde venían los aviones para huir lo antes posible hacia los refugios.

No puedo evitar preguntarme, cuando los supervivientes que vivieron el infierno de Gernika escuchen de nuevo aquel temible sonido, viendo como las bombas caían sobre sus hogares, ¿que recuerdos les vendrán de nuevo a la mente?




Muchos dicen que son momentos para olvidar, que es sufrimiento que hay que dejar atrás, y en gran parte lo comprendo, porque son momentos que marcan la vida de una persona (en este caso de toda una ciudad), pero si olvidamos estos y otros sucesos de la historia, corremos el riesgo de volver a revivirlos.

Y si os preguntais que es la "Sirena de Jericó", aquí tenéis un ejemplo...


jueves, 25 de septiembre de 2014

Ataque republicano sobre Sóller y Deià (Mallorca).


Amado Carbonell Santos

Durante la noche del 19 de diciembre de 1936, el crucero ligero Méndez Núñez que navegaba conjuntamente con los destructores Gravina y Sánchez Barcáiztegui, procedentes del puerto republicano de Barcelona, se situaron a una distancia aproximada de 5 millas (10km) del puerto del pueblo mallorquín de Sóller, el cual estaba bajo el mando del ejercito franquista.

Tras situarse a una distancia óptima de tiro, los tres buques comenzaron a disparar contra dicho puerto, donde doce de los obuses lanzados, alcanzaron la zona de los acantilados, y solamente uno logró alcanzar las instalaciones del puerto, sin causar daños importantes.



Crucero ligero Méndez Núñez. Fuente: www.kbismark.com


Destructor Gravina. Fuente: www.todocoleccion.es



Destructor Sanchez Barcáiztegui. Fuente: www.elgrancapitan.com


En la comandancia militar de Sóller no sabían que nave, o naves, eran las que les atacaban desde alta mar, lo que si sabían a ciencia cierta que aquel era un ataque republicano para tratar de destruir a los submarinos italianos que se refugiaban en el puerto, y que actuaban en favor del ejercito nacionalista.
No tardaron en averiguar que buques habían sido los ejecutores de aquel ataque, pues tanto el crucero Méndez Núñez, como los destructores Gravina y Barcáiztegui, constituían la Agrupación Naval de Barcelona.

Los tres buques habían zarpado a las 16:30h del puerto barcelonés, acompañados por un práctico que conocía perfectamente la zona del litoral mallorquín, y del asesor soviético Kirilo en calidad de jefe de estado mayor, con la intención de atacar la ensenada del puerto de Sóller, utilizando únicamente las baterías de mayor calibre de los navíos.


Imagen aérea del puerto de Sóller. Fuente: www.sollernet.com

A las 22:30h, el Sánchez Barcáiztegui disparó hasta veintiséis andanadas, mientras que los demás buques realizaban labores de vigilancia para evitar que aparecieran en su zona algún crucero de pabellón nacionalista. Tras el ataque, los navíos regresaron a la península, pero no a Barcelona, exceptuando al Sánchez Barcáiztegui sí regresó al puerto de la ciudad condal, el Méndez Núñez lo hizo rumbo a Tarragona, y el Gravina lo hizo hacia el puerto de Roses.

El dato curioso está en que el 26 de marzo de 1937, el Gravina y el Sánchez Barcáiztegui quisieron volver a cañonear el puerto de Sóller, de nuevo en un ataque nocturno. Pero tras realizar una localización errónea de la costa norte de Mallorca, dispararon diecisiete obuses contra la población de Deià; únicamente cuatro de los proyectiles alcanzaron la zona de los acantilados, afortunadamente sin causar daños.



Mapa de la costa mallorquina de Sóller y Deià, al norte de la isla. Fuente: www.fincasmallorca.de



imagen de la zona elevada de la villa de Deià. Fuente: www.senderosdemallorca.com


En una carta datada el 6 de Junio de 1937, el poeta y escritor británico Robert Graves, describía que una de las “bombas” lanzadas por error la noche del 26 de marzo por un buque del gobierno, cayó sobre su casa (a la que él llamaba “Canalluny”) sin causar heridos.

Retrato del poeta y escritor Robert Graves. Fuente: www.bbc.uk

Fuente de la información:
Libro “Els bombardeigs de Mallorca durant la guerra civil (1936-1938)”.
Autor: Josep Massot i Muntaner.
Ed.: Publicacions de l´abadía de Montserrat.

viernes, 19 de septiembre de 2014

Hombre contra Tanque

En este fragmento de la pelicula de produccion germana "Stalingrado", vemos el momento en el que una escuadra de soldados alemanes, sin mas apoyo que el de un cañon anticarro, ametralladoras MG-42 y unas pocas cargas magneticas, han de defender su posicion de terreno sovietico conquistado, frente a un grupo de tanques rusos del tipo T-34/76, durante el transcurso del asedio nazi a la ciudad rusa de Stalingrado.

Debemos recordar, que la mayoria de soldados que luchaban en el ejercito aleman, no creian en la politica de Hitler, ni en el nacionalsocialismo, pero cuando eran llamados a filas, estaban obligados a luchar en el frente, pues si no lo hacian, eran fusilados por falta de valor, o por traicion a la patria.
En el bando sovietico, las condiciones no eran muy distintas, pues si un soldado se negaba a luchar, se le acusaba de traidor, y era fusilado segun la ley militar de Stalin.











miércoles, 17 de septiembre de 2014

Nido de ametralladoras de Camp de Mar (Andratx)



Amado Carbonell Santos


Fotografía del espigón de Camp de Mar. Fuente: www.sbtravel.com


En el municipio más occidental de la isla de Mallorca (Andratx), se encuentra la pequeña ensenada de Camp de Mar. Una pequeña zona turística que apenas alberga un puñado de hoteles, y que cuenta con una de las calas más bonitas de la isla.



Mapa general del municipio mallorquín de Andratx. Fuente: www.engelvoelkers.com


Dicha cala cuenta con una zona habilitada para pasear junto a la arena, hasta llegar prácticamente al final de la zona de costa construida, y en la cual, si sabemos donde buscar, todavía podemos encontrar algunos vestigios que la Guerra Civil Española dejó en este lugar.

Oculto tras arbustos y vegetación que ha ido creciendo a lo largo de los años, se oculta un pequeño nido de ametralladoras, particularmente utilizado por soldados nacionalistas, que defendían la costa contra posibles ataques y desembarcos, realizados por formaciones de asalto republicanas.

Para localizar dicho nido, debemos caminar por el paseo, desde la plaza del reloj de sol de Camp de Mar, en dirección al espigón, dejando atrás los jardines del Hotel Gran Camp de Mar; en cuanto llegamos a una pequeña zona ajardinada, coronada por un pequeño edificio blanco de apartamentos. Debemos fijarnos en el punto donde termina dicho jardín, y sobre el pequeño murete de marés, pues hallaremos un montículo de piedras que parece haberse construido ahí deliberadamente, como si de un adorno más del jardín se tratase.

Vista general del "montículo" de las ametralladoras. Fuente: Archivo personal.


Pero si nos acercamos y nos fijamos detenidamente entre la maleza, podremos ver las aberturas por donde los soldados observaban las zonas de costa, y en caso de ataque, utilizaban para disparar con las ametralladoras apostadas en su interior.


Si nos vamos acercando, la construcción va tomando forma cuadriculada, y las aberturas de disparo se pueden distinguir a través del follaje. Fuente: Archivo Personal.



Detalle de la abertura oeste del nido de ametralladoras. Fuente: Archivo personal.


Fotografía de la abertura sur del nido de ametralladoras. Fuente: Archivo personal.


En dicho nido, se usaban ametralladoras del tipo Breda M35 de 20mm, o las tipo Hotchkiss M1914 de 57mm, ambas tambien utilizadas en la capital mallorquina como armamento antiaereo.




Ametralladora tipo Breda M35 de 20mm. Fuente: www.wikipedia.com





Ametralladora Hotchkiss M1914 de 57mm. Fuente: www.small-arms.academic.ru

El lugar de construcción del nido, había sido elegido estratégicamente para poder controlar las dos grandes zonas en las que estaba dividida la ensenada.

La ametralladora apostada en la parte izquierda del pequeño bunker, controlaba toda la zona sur de la cala, y toda la línea de costa que llegaba hasta la punta del cabo Andritxol.

Fotografía de la zona sur de Camp de Mar y el cabo Andritxol. Fuente: Archivo Personal.


En cambio, la ametralladora apostada en la parte derecha, debía controlar toda la zona oeste de la ensenada, y toda la línea de costa hasta el cabo d'Es Llamp.


Fotografía de la zona oeste de Camp de Mar y la linea de costa del Cap d'es Llamp.

Lamentablemente, las obras posteriores realizadas a lo largo de los años junto a este bunker, han llevado a la decision del cierren definitivo de su puerta de acceso. Pues en la zona donde se encuentra, hay zonas de juego y jardines.
Aun asi, todavia podemos contemplar los vestigios de la Guerra Civil Española, expuestos al paso de los años y a las inclemencias del tiempo, ocultos en estos bellos parajes de la cala de Camp de Mar.



El autor de este artículo, junto a . Sla abertura oeste.

lunes, 14 de abril de 2014

La bala incrustada de Kurland.


Amado Carbonell Santos

Esta curiosa lata, tiene un lugar privilegiado en mi colección particular de la Segunda Guerra Mundial. Fue hallada hace tres de años a 180 km de la ciudad de Riga (Letonia, antiguo país de Latvia), en dirección oeste.

Mapa de la antigua Latvia, actualmente Kurlandia y Letonia. Fuente: www.go.hrw.com






La historia de esta lata es bastante insólita, pues si nos fijamos en las fotografías, veremos cómo en uno de los lados, hay un gran agujero de penetración, y en el lado contrario, concretamente en la esquina, hay un objeto que ha quedado incrustado en el metal desgarrado. Son restos de una bala y roca que durante un ataque, rebotó en algún saliente de piedra, e impactó en la lata, atravesando uno de sus lados, y finalmente encajándose en la esquina.
Dicha lata, fue un testigo mudo de la feroz batalla de Kurland

















Un poco de historia…


Grupo de soldados alemanes refugiados en las trincheras, durante la batalla de Kurland. Fuente: stabswache-de-euros.blogspot.com

Durante el mes de octubre de 1944, un grupo de 500.000 soldados (concretamente 32 divisiones alemanas, y 20.000 hombres de la XIX división de la Leton Waffen-SS), fueron aislados del resto del ejército alemán, y acorralados. Hacia el este y el sur, tenían al ejército soviético pisándoles los talones; hacia el norte y el oeste, tenían el Mar Báltico. Los letones llamaban a ese lugar “kurzemes Katls”, o el hervidor de Kurland; los alemanes lo llamaron Festung Kurland, la fortaleza de Kurland.

Para la XIX división Kurland, fue realmente su última batalla…

Tomaron parte en seis importantes batallas entre el 12 de octubre de 1944, y el 3 de abril de 1945. Junto con las unidades del ejército alemán resistieron en todo el frente, manteniendo los asedios del ejército bolchevique de Kurland, hasta el 8 de mayo de 1945, momento en el que Alemania capituló.

Estos soldados se mantuvieron invictos hasta el último momento de la guerra, “im felde unbesiegt”, como dicen los alemanes.

En una de las últimas batallas, la compañía en un único periodo de 24 horas, el capitán Miervaldis Adomsons había conseguido repeler siete ataques del ejército ruso; después de la batalla, los cuerpos de los soldados soviéticos fallecidos, se contaban por cientos frente a las posiciones invictas de los letones.

El alto mando soviético pidió a los comandantes de la primera y segunda compañía del Báltico, que tomasen acciones contundentes en la región de Kurland, con el fin de empujar al enemigo hacia el sector norte del mar Báltico, donde las unidades del frente alemán no podían disponer de excesiva movilidad.
El primer intento se produjo el 16 de octubre de 1944, pero no consiguieron su propósito.

La segunda ofensiva soviética tuvo lugar el 27 de octubre, pero encontró una gran resistencia desde el inicio del ataque, y no consiguieron hacerlos retroceder.

El 20 de noviembre se lanzó una tercera ofensiva, pero los alemanes y los letones de la Waffen-SS realizaron un contraataque que igualó la línea defensiva soviética, usando en su favor, las características orográficas de la zona.
Los ataques contra el ejército alemán, resultaron ser inútiles entre diciembre de 1944, y febrero de 1945.

Existen documentos soviéticos que muestran como Stalin lanzó diversas divisiones, tras la división del infierno de Kurland, haciendo caso omiso del gran número de bajas que había sufrido. Según estimaciones alemanas, el ejército soviético perdió a 320.000 soldados (incluyendo caídos, heridos o prisioneros de guerra), además de la pérdida de 2388 tanques, 659 ametralladoras, 900 aviones y 1440 cañones.

Memorias de una batalla...


Amado Carbonell Santos

La Segunda Guerra Mundial, nos dejó un buen ejemplo de lo que no podemos permitir que vuelva a repetirse, tanto con el alzamiento al poder de un gobierno como Nacional Socialismo, como con el terrible holocausto.

Pero también nos ha dejado momentos muy emotivos…

Uno de ellos es el que se produjo hace unas semanas en una pequeña ciudad rusa, donde se instaló un monumento en honor a los soldados soviéticos caídos en combate. El cual era un tanque T-34/85 que luchó en una de las batallas de carros de combate más famosas de la historia, la batalla de Kursk. 


Veterano de guerra soviético postrado junto a su carro de combate. Fuente: www.taringa.net

 El hombre que aparece en la fotografía, es un veterano de guerra soviético que cayó al suelo emocionado tras contemplar dicho monumento, el cual, fue su carro de combate durante su época militar. Reconoció que era su carro de combate, porque durante su época de servicio, grabó su nombre en el blindaje usando un soplete.

Es imposible imaginar las sensaciones o recuerdos que revivió ese hombre, en el momento en que fue consciente de que era el blindado con el que luchó, junto a sus compañeros y camaradas, para que los tanques y tropas alemanas no consiguieran alcanzar su objetivo: Invadir la capital rusa (Moscú), junto con sus reservas de combustible y petróleo, situadas al suroeste del país.


Tanques alemanes avanzando durante la batalla de Kursk. Fuente: www.batallasdeguerra.com

Tanques alemanes tipo Panzer VI. Fuente: www.batallasdeguerra.com


Tanques soviéticos tipo T-34/76. Fuente: www.batallasdeguerra.com







viernes, 4 de abril de 2014

En Memoria de Miquel Carbonell Amengual.

Amado Carbonell Santos

En recuerdo de mi tío abuelo paterno, Miquel Carbonell Amengual.

Lamentablemente nunca llegué a conocerlo, pues yo nací en 1980 y el falleció en Junio de 1939. Miquel, era el hermano de mi abuelo paterno Bernat Carbonell Amengual, y cuando era muy joven, mi abuelo siempre me contaba historias de sus vivencias durante la Guerra Civil, la 2ª Guerra Mundial, y posteriormente, el régimen franquista.

Miquel, al igual que su hermano, comenzó a trabajar desde muy joven como marinero en el puerto de Palma (Mallorca, Illes Balears).

Al cumplir los veintidós años, el día 23 de Mayo de 1937, fue arrestado y juzgado, junto con otro marinero, Bartomeu Sastre y Sastre. El delito por el cuál fueron ambos acusados, era de auxiliar y ayudar a la rebelión republicana.

Fue condenado a morir frente a un pelotón de fusilamiento, pena que no se realizó hasta pasados más de dos años, durante los cuales, su esperanza de ser liberado gracias a un indulto seguía viva. Pero poco a poco, vio como aquella esperanza se iba desvaneciendo junto al empequeñecimiento de las tropas y efectivos de la segunda república española.

Aquel indulto jamás llegaría, y Miguel Carbonell murió fusilado frente a la batería de fusilamiento, el 10 de Junio de 1939, a las 18h, en las dependencias del Fortín de Illetas (Calvià, Mallorca).

Por desgracia, no conservo ninguna fotografía de él...


Estado actual de la entrada al Fortí de Illetas.

Fotografía actual del interior del Fortí de Illetas. Fuente: www.estelnegre.balearweb.net

Gracias a la gran labor de la Asociación por la memoria histórica de Mallorca, mi familia y yo, podemos visitar la tumba de mi tío abuelo en la fosa común creada para los fallecidos a manos de soldados falangistas y nacionalistas, en el cementerio municipal de Palma.
Incluyendo su nombre al de muchas otras personas que murieron durante aquel triste periodo, en la placa conmemorativa del monumento a la memoria histórica.




A él y a todos ellos, descansen en paz.



sábado, 23 de noviembre de 2013

La historia de Gina Generalova, superviviente del asedio a Leningrado.

Amado Carbonell Santos


Si me lo permiten, quisiera compartir con ustedes un sorprendente testimonio que leí no hace mucho en un libro que trataba las historias menos conocidas de la II Guerra Mundial, y que en su momento, fué contado por su propia protagonista, Gina Generalova; esta mujer fue una de las supervivientes de la evacuación de Leningrado, durante el largo y brutal asedio alemán sobre terreno de la antigua Unión Soviética (1941-1944).

Esta es su historia…

“Cuando comenzaron los bombardeos, tuvimos alarmas cada 15 o 20 minutos, y era muy duro ir a los refugios porque estaba embarazada y no podía correr. Pensábamos que los ataques iban a terminar porque los periódicos decían que terminaríamos con Hitler en dos meses. Pero pronto oímos en la radio que los alemanes se acercaban a Leningrado. La gente huyó desde las ciudades pequeñas y Leningrado terminó sobrepoblado y una gran cantidad de gente fue evacuada hacia Siberia y otros lugares. Después los alemanes rodearon la ciudad y ya no hubo  caminos de salida en ninguna dirección. Durante todo septiembre Leningrado fue bombardeado. Vivíamos en un sótano con otras noventa personas. Teníamos mucho, mucho frío, sin luz ni agua ni calefacción. EL frío era tan duro que uno no puede imaginárselo. Mi esposo se puso muy pálido por el hambre, casi azul, ya no podía no moverse. Una vez una mujer me dijo: -Tu hijo morirá, dale toda la comida a tu esposo y sálvalo. Si él sobrevive podréis tener otro bebé-. Entonces le di la leche, pero el bebé comenzó a llorar y resolví volver a darle la comida que le pertenecía. De las cartillas de racionamiento nos daban 125 gramos de pan y una onza de carne al mes. Además, una cucharada de cereal y aceite. ¿Quién podría vivir con eso? La gente terminaba muy débil, algunas veces caían y no podían pararse. Yo también me ponía cada vez más débil, me estaba muriendo.


Fotografía tomada durante el sedio nazi a Leningrado. Fuente: www.imagesahck.us

Hacia finales de enero, la gente empezó a decir que había un camino para salir de Leningrado. Se podía cruzar el congelado lago Ladoga, y era el único que teníamos para atravesar el cerco enemigo que rodeaba la ciudad. Trajeron un tren con un vagón de pasajeros que ¡hasta estaba tibio! Los que me veían decían: -Tienes un bebé, ¿Cómo lo salvaste?-. Cuando llegamos al lago tuvimos que esperar hasta media noche para cruzar porque los alemanes estaban observando y podían cañonearnos. También muchos camiones repletos de gente caían en los huecos que había en el hielo porque los alemanes bombardeaban el lago. 


Fotografía de los grupos evacuados de Leningrado. Fuente: www.batallasdeguerra.com

Esperamos todo el día en la orilla. No sé cómo sobrevivimos, pero cuando llegó la noche comenzamos a cruzar y estuvimos a salvo. Mi esposo y el bebé estaban con el conductor porque mi marido estaba muy enfermo y de un color azul. Cuando llegamos al otro lado del lago nos dieron comida caliente y tajadas de pan. Luego nos pusieron dentro de vagones de tren de los que se usaban para el ganado. Cuando entré al vagón comprendí que mi bebé  había muerto. Mi pequeño había muerto al cuarto día. La gente golpeaba las puertas preguntando si había muertos en ese vagón. Arropé a mi bebé y se lo di, pero ellos me dijeron: -Quédate con la manta, solo queremos cuerpos desnudos-. Yo hice lo que me dijeron, besé a mi bebé y lo puse en la pila de los cuerpos muertos. Mi esposo me dijo: -Zina envíame al hospital, me estoy muriendo-. Entonces vino gente y se lo llevó al hospital. Yo estaba muy débil y cansada y decidí que iría hasta nuestro destino, que era una pequeña ciudad llamada Pyatigorsk, y luego regresaría cuando estuviera mejor para recogerlo. Pero no lo hice. Él murió en el hospital. La gente dice que hasta las cosas más terribles se olvidan con el tiempo. Pero esto no lo podré olvidar. Nunca.”

Texto extraído del libro: “Historias singulares de la segunda guerra mundial”.

Autor: Jorge Weinberg.  Editorial: Chronica.

El bombardero que se estrelló en Andratx (Mallorca).

Amado Carbonell Santos


Antes de comenzar a escribir sobre este suceso, quisiera agradecer al departamento de Patrimonio del ayuntamiento de Andratx, concretamente al Sr Joan Carles Lladó, que me facilitó la información sobre este suceso, el cual esta detalladamente descrito en la publicación del propio ayuntamiento titulado como “Actes de les I jornadesd´estudislocalsd´Andratx”, de la mano del señor MateuAlzina Oliver. 

Dicho suceso, se podría describir en base a esta obra de esta manera…

A las 17 horas de la tarde del 31 de Mayo de 1937, una flotilla de tres bombarderos modelo Potez 540 procedentes de la base aérea de Lérida, se dirigía hacia la capital mallorquina de Palma, entrando por la vertical de Son Rapiña, con la intención de bombardear el cuartel de intendencia que se hallaba situado junto a la iglesia del Socorro. Tras divisar su objetivo y lanzar su mortífera carga, no lograron que ninguna de las bombas liberadas hicieran impacto en el citado edificio, pero por desgracia, sí que alcanzaron diversos puntos de la capital, donde causaron destrozos cuantiosos, y segaron la vida de doce personas, incluida una niña de siete años.


Fotografía de un bombardero POTEZ 540. Fuente: www.2iemeguerre.com

Tras haber cumplido su misión de bombardeo, la flotilla puso rumbo hacia la costa de poniente, tratando de salir del espacio aéreo palmesano y regresar a la zona de alta mar.
Por supuesto, el ejército nacionalista no iba a quedarse con los brazos cruzados, al poco tiempo de abandonar el espacio aéreo palmesano, un caza biplano Fiat CR-32 despegaba de la base de Son Bonet, pilotado por el teniente Gatti, dispuesto a perseguir a la pequeña flotilla de bombarderos que trataban de alcanzar la costa.

Dicho modelo de avión cazabombardero, fue bautizado con el nombre de “Xirri” y era capaz de alcanzar velocidades de hasta 390 km/h, moviéndose en un radio de acción de 780 km. Con tales características, no le fué difícil alcanzar a los Potez en su huída mientras sobrevolaban la localidad mallorquina de Andratx, momento en el que el pequeño aeroplano abrió fuego sobre el bombardero copilotado por el capitán checoslovacoJanFerak, haciendo que sus proyectiles de 12,7 mm impactasen en uno de los motores y el fuselaje que estaba constituido por una simple capa de tela tensada sobre un armazón de aluminio desprovisto de blindaje.


Imagen de un caza FIAT CR-32. Fuente: www.planetadeaficiones.com

Herido de gravedad, al avión de Ferak comenzó a perder altura, dejando un rastro de humo oscuro que no dejó indiferentes a los habitantes de la localidad, que salían de sus casas para saber que era aquel estruendo. En el momento que ya estaba a punto de tocar tierra, el bombardero rozó con su panza las ramas superiores de la copa de uno de los pinos, chocó con el tronco de otro árbol, y finalmente terminó impactando con una verja e incendiándose prácticamente por completo. 

Según los testigos del lugar, mientras el avión grande caía, el pequeño que le perseguía continuaba disparando, haciendo sus alas y el fuselaje se fuesen desgajando en trozos y girones de tela.
De entre los amasijos de metal retorcido, solo pudo escapar un superviviente, el propio JanFerak, que desconocía en que pueblo se encontraba, y nada más ver llegar a uno de los lugareños, le preguntó con su acento checo en que pueblo se encontraba;  el hombre lo miró de forma seria y le señalaba al asno que había escapado de la finca por el estruendo formado por el impacto.
Dentro del avión, quedaron aprisionados el piloto y el mecánico de abordo, que murieron calcinados y aplastados por el armazón.

La expectación en el pueblo fue tal, que incluso la profesora del lugar decidió llevar a los niños de excursión para que vieran un avión de combate de cerca. Cuando llegaron al lugar del accidente, estaban comenzando a levantar los hierros retorcidos del aparato, dejando ver el cuerpo mutilado de uno de los tripulantes que había quedado atrapado bajo el mismo.


Ilustración de un FIAT CR-32 Falangista tras derribar a un avión enemigo. Fuente: www.imageshack.us

En el aeropuerto de Son Bonet, el personal de pista observaba como el FIAT  CR-32 regresaba haciendo piruetas y cabriolas, celebrando su victoria sobre uno de los aviones enemigos.
Al llegar al puesto de mando del aeropuerto, comunicó que el avión había caído sobre la localidad de Andratx, concretamente sobre la zona que se conoce como “Es Campás”.
Los lugareños no salían de su asombro, un avión de combate republicano había caído sobre aquellas apacibles tierras…

Finalmente, el fuego fue extinguido y lo único que quedó junto a la verja fueron los dos motores y el armazón de aluminio. El herrero local, Miquel Covas, fue designado para recoger todos los restos del armazón y de los motores del Potez 540, cargarlos en un camión del ejército y llevarlo a las dependencias militares de Son Bonet.
Lo curioso de este suceso, es que el propio herrero, y el barbero del pueblo que era conocido de sobrenombre como “Pere Ramona”, eran muy habilidosos trabajando el metal; tanto, que decidieron recoger pedazos del armazón de la aeronave, y comenzaron a forjar anillos, llaves para puertas, collares, herramientas, tenedores, cuchillos, etc…, utensilios que todavía hoy se pueden encontrar en el pequeño pueblo andritxol de s´Arracó. Siendo estos objetos recordados como partes del avión d´esCampás.

Al dia siguiente, el periódico “El día” relataba lo sucedido con el siguiente titular:
“Cuando el avión rojo, cumplido ya su criminal intento, abandonaba la isla salió persiguiéndole uno de nuestros cazas, que entabló con él batalla envolviéndole y atacando sañudamente, valerosamente hasta lograr por haber herido al piloto o los mandos que el avión tuviera que aterrizar y no con normalidad”.
El capitán JanFerak fue conducido hasta el hotel Can Rico donde fue reconocido por un cirujano del ejército en la sala de curas del establecimiento. Horas más tarde, Gatti, el piloto del caza que lo había derribado fue a saludarlo, y los dos posaron desde el balcón para que la prensa los fotografiara. Ferak tenía toda la cara manchada de yodo por las curas que le había realizado el médico.

Poco después, el checoslovaco fue conducido a un hospital de Palma, custodiado por monjas que se extrañaron al ver a su nuevo “huésped”. Fue alojado en una de las habitaciones que se usaban para amedrentar a los pacientes con problemas mentales; concretamente, en la celda numero 156.
Cuando fue dado de alta el 5 de junio de 1937, Ferak se dirigió a las monjas y les dijo: “…Por cada pitillo que me habéis dado, os tiraré una bomba…”. Pues él les había repetido una y otra vez que también era un creyente católico, y ellas le contestaban, que si realmente era un hombre católico, porque lanzaba bombas contra gente inocente.


Jan Ferak junto a uno de los bombarderos republicanos. Fuente: www.oocities.org

El día 19 de Junio, fue llevado al Castillo de Bellver donde se usó como moneda de cambio para liberar de las manos republicanas a un prisionero falangista, que había sido encarcelado en Mahón.
Nada más se supo de JanFerak, algunas historias cuentan que murió en uno de los bombardeos sobre la península ibérica, pero que algunos años antes, hizo una ofrenda a sus compañeros de misión cuando sobrevoló por última vez los cielos de Mallorca.
A día de hoy, nadie sabe decir a ciencia cierta donde está el punto exacto del accidente del Potez 540, pero lo que si podemos afirmar, es que fue un suceso que alteró la pacífica vida de la villa de Andratx, y que todavía se pueden encontrar en algunas casas de pueblo, los utensilios que se fabricaron con el metal del armazón de aquel avión derribado.

Texto basado en la publicación de Mateu Alzina Oliver, en la obra:

“Actes de les I jornades d´estudis locals d´Andratx”.

Ed.: Ajuntament d´Andratx.