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viernes, 26 de diciembre de 2025

Son Seguí, la montaña mallorquina de los antiaéreos franquistas

Amado Carbonell Santos


El territorio nacional se había convertido en parte de las fuerzas armadas que se enfrentaron durante el cruento conflicto bélico de la Guerra Civil Española. Ambos bandos buscaban las mejores zonas de la geografía ibérica e insular, para montar los sistemas de ataque y defensa más efectivos en pro de derrotar al enemigo de la forma más rápida y efectiva posible.

Uno de estos puntos se encuentra en el centro de la mayor de las islas que conforman el archipiélago de las islas Baleares: Mallorca.

Los diversos cuerpos del ejercito nacionalista, como las brigadas extranjeras afines al régimen franquista, eran muy conscientes del problema que les suponía defender sus posiciones en el "limitado" territorio que conforman la superficie y orografía mallorquinas. 

En la capital, Palma, ya se habían apostado diversos grupos de cañones antiaéreos para repeler los bombardeos que realizaba la aviación republicana, pero estas y otras zonas de defensa no eran suficientes para evitar los bombardeos en la isla. Debían encontrar zonas para instalar baterías antiaéreas más potentes en zonas estratégicas, que pudieran soportar el peso de las baterías y tuvieran un acceso sencillo para recibir suministros de manera continua, además que de también funcionasen como zona de vigilancia de alerta temprana, en caso de producirse una aviso inminente de bombardeo.

Uno de los lugares propuestos para la instalación de dichas baterías fue en la cima del Puig de Son Seguí, un monte que se encuentra al oeste del municipio mallorquín de Santa Eugènia. El nombre lo recibe por la finca de Son Seguí, que se encuentra al norte de la falda del monte.


Mapa satelital del Puig de Son Seguí 
Fuente: Google Maps

Si se visita la cima de esta montaña, podemos observar que en el punto más elevado de Son Seguí (326 metros s.n.m.), encontramos el punto geodésico de Son Seguí, y la torre de vigilancia del servicio de prevención de incendios del IBANAT. Hacia el noreste de esta instalación, una gran explanada se extiende hasta casi los 400 metros de longitud, por 100 metros de ancho, lo cual lo hacía perfecto para instalar una gran conjunto de baterías antiaéreas que pudieran proteger toda la zona interna de la isla de Mallorca. 


Detalle satelital del punto donde se encuentra la explanada de Son Seguí.
Fuente: Google Maps.



El Puig de Son Seguí, visto desde el camino de Ses Olleríes (Santa Eugènia).
Fuente: Amado Carbonell




Punto geodésico y torre del IBANAT en el punto más elevado de Son Seguí.
Fuente: Wikiloc, autor: Josanesmo


Imagen de la cima del Son Seguí, creada por IA, mostrando como se vería un grupo de cañones Flak de 88 milímetros, preparados para defender el espacio aéreo mallorquín durante la G. C. Española.
Fuente imagen original: All Trails.


Imagen generada por IA, donde se representa a soldados sublevados apostados sobre el monte de Son Seguí,, disparan un cañon Flak de 88 milímetros contra una bombardero Tupolev SB-2 "Katiuska" del bando Republicano


Finalmente, el Puig de Son Seguí fue desestimado como emplazamiento de las baterías antiaéreas del bando sublevado. Las condiciones del camino en aquel entonces, y las dificultades de maniobra para los camiones, tanto de transporte de tropas, artillería y suministros en los tramos estrechos y ascensos, hicieron que el proyecto fuese cancelado.


Esta información fue obtenida gracias a mi buen amigo Josep María Osma Bosch (E.P.D.), y a Joan Carles Lladó Capó, técnico de Patrimonio Municipal de Ponent.


martes, 26 de abril de 2016

Las trompetas de Jericó


Bombardero Junkers Ju-87 "Stuka", con la Cruz de San Andrés, insignia de la aviación franquista. Fuente: www.flickr.com

Todavía hoy recuerdo cuando mi abuelo me hablaba del sonido que producían las sirenas de los bombarderos Junkers Ju-87 "Stuka", que se activaban desde la cabina del piloto, y emitían un sonido muy característico.

Según me contaba, era un sonido que quedaba tan grabado en el subconsciente de la gente, que el mínimo sonido que se pareciese al de la "Sirena de Jericó", les hacía estremecer y mirar al cielo, para ver de donde venían los aviones para huir lo antes posible hacia los refugios.

No puedo evitar preguntarme, cuando los supervivientes que vivieron el infierno de Gernika escuchen de nuevo aquel temible sonido, viendo como las bombas caían sobre sus hogares, ¿que recuerdos les vendrán de nuevo a la mente?




Muchos dicen que son momentos para olvidar, que es sufrimiento que hay que dejar atrás, y en gran parte lo comprendo, porque son momentos que marcan la vida de una persona (en este caso de toda una ciudad), pero si olvidamos estos y otros sucesos de la historia, corremos el riesgo de volver a revivirlos.

Y si os preguntais que es la "Sirena de Jericó", aquí tenéis un ejemplo...


jueves, 25 de septiembre de 2014

Ataque republicano sobre Sóller y Deià (Mallorca).


Amado Carbonell Santos

Durante la noche del 19 de diciembre de 1936, el crucero ligero Méndez Núñez que navegaba conjuntamente con los destructores Gravina y Sánchez Barcáiztegui, procedentes del puerto republicano de Barcelona, se situaron a una distancia aproximada de 5 millas (10km) del puerto del pueblo mallorquín de Sóller, el cual estaba bajo el mando del ejercito franquista.

Tras situarse a una distancia óptima de tiro, los tres buques comenzaron a disparar contra dicho puerto, donde doce de los obuses lanzados, alcanzaron la zona de los acantilados, y solamente uno logró alcanzar las instalaciones del puerto, sin causar daños importantes.



Crucero ligero Méndez Núñez. Fuente: www.kbismark.com


Destructor Gravina. Fuente: www.todocoleccion.es



Destructor Sanchez Barcáiztegui. Fuente: www.elgrancapitan.com


En la comandancia militar de Sóller no sabían que nave, o naves, eran las que les atacaban desde alta mar, lo que si sabían a ciencia cierta que aquel era un ataque republicano para tratar de destruir a los submarinos italianos que se refugiaban en el puerto, y que actuaban en favor del ejercito nacionalista.
No tardaron en averiguar que buques habían sido los ejecutores de aquel ataque, pues tanto el crucero Méndez Núñez, como los destructores Gravina y Barcáiztegui, constituían la Agrupación Naval de Barcelona.

Los tres buques habían zarpado a las 16:30h del puerto barcelonés, acompañados por un práctico que conocía perfectamente la zona del litoral mallorquín, y del asesor soviético Kirilo en calidad de jefe de estado mayor, con la intención de atacar la ensenada del puerto de Sóller, utilizando únicamente las baterías de mayor calibre de los navíos.


Imagen aérea del puerto de Sóller. Fuente: www.sollernet.com

A las 22:30h, el Sánchez Barcáiztegui disparó hasta veintiséis andanadas, mientras que los demás buques realizaban labores de vigilancia para evitar que aparecieran en su zona algún crucero de pabellón nacionalista. Tras el ataque, los navíos regresaron a la península, pero no a Barcelona, exceptuando al Sánchez Barcáiztegui sí regresó al puerto de la ciudad condal, el Méndez Núñez lo hizo rumbo a Tarragona, y el Gravina lo hizo hacia el puerto de Roses.

El dato curioso está en que el 26 de marzo de 1937, el Gravina y el Sánchez Barcáiztegui quisieron volver a cañonear el puerto de Sóller, de nuevo en un ataque nocturno. Pero tras realizar una localización errónea de la costa norte de Mallorca, dispararon diecisiete obuses contra la población de Deià; únicamente cuatro de los proyectiles alcanzaron la zona de los acantilados, afortunadamente sin causar daños.



Mapa de la costa mallorquina de Sóller y Deià, al norte de la isla. Fuente: www.fincasmallorca.de



imagen de la zona elevada de la villa de Deià. Fuente: www.senderosdemallorca.com


En una carta datada el 6 de Junio de 1937, el poeta y escritor británico Robert Graves, describía que una de las “bombas” lanzadas por error la noche del 26 de marzo por un buque del gobierno, cayó sobre su casa (a la que él llamaba “Canalluny”) sin causar heridos.

Retrato del poeta y escritor Robert Graves. Fuente: www.bbc.uk

Fuente de la información:
Libro “Els bombardeigs de Mallorca durant la guerra civil (1936-1938)”.
Autor: Josep Massot i Muntaner.
Ed.: Publicacions de l´abadía de Montserrat.

jueves, 18 de septiembre de 2014

La batalla de Belchite.

Tras la batalla de Brunete, y la perdida de la zona del Pais Vasco, el ejercito republicano necesitaba crear una distraccion para obligar a Franco a dividir sus fuerzas en el norte.
El lugar elegido fue el pueblo aragones de Belchite, el cual no suponia ningun punto estrategico de interes, pero al estar dentro del terreno conquistado por el ejercito franquista, seria facil provocar una quiebra de las tropas de avance del norte y debilitarlas. Lo cual haria posible que las tropas republicanas, pudieran tener una oportunidad de recuperar el terreno del Pais Vasco que habian perdido frente al ejercito nacionalista, las escuadras de la legion Condor de la Luftwaffe, y la fuerza aerea legionaria italiana, que apoyaban la sublevacion del ejercito franquista.
El siguiente documental expone con todo detalle como discurrio dicha batalla.


miércoles, 17 de septiembre de 2014

El bombardeo de Gernika.

Este fue uno de los episodios mas duros y tristes de la Guerra Civil Española, pues la oscura mano de la muerte se lanzó sobre la poblacion civil de la placida localidad de Guernica (Pais Vasco).
En dicho bombardeo, intervinieron 70 aviones de la legion aerea italiana, 80 aviones de la legion Condor (Luftwaffe), y 16 aviones de las fuerzas aereas españolas sublevadas.
En el siguiente documental, se narra con todo lujo de detalle, como vivieron ese terrible episodio de la historia de España, las personas que lograron sobrevivir al bombardeo de Guernica.





Nido de ametralladoras de Camp de Mar (Andratx)



Amado Carbonell Santos


Fotografía del espigón de Camp de Mar. Fuente: www.sbtravel.com


En el municipio más occidental de la isla de Mallorca (Andratx), se encuentra la pequeña ensenada de Camp de Mar. Una pequeña zona turística que apenas alberga un puñado de hoteles, y que cuenta con una de las calas más bonitas de la isla.



Mapa general del municipio mallorquín de Andratx. Fuente: www.engelvoelkers.com


Dicha cala cuenta con una zona habilitada para pasear junto a la arena, hasta llegar prácticamente al final de la zona de costa construida, y en la cual, si sabemos donde buscar, todavía podemos encontrar algunos vestigios que la Guerra Civil Española dejó en este lugar.

Oculto tras arbustos y vegetación que ha ido creciendo a lo largo de los años, se oculta un pequeño nido de ametralladoras, particularmente utilizado por soldados nacionalistas, que defendían la costa contra posibles ataques y desembarcos, realizados por formaciones de asalto republicanas.

Para localizar dicho nido, debemos caminar por el paseo, desde la plaza del reloj de sol de Camp de Mar, en dirección al espigón, dejando atrás los jardines del Hotel Gran Camp de Mar; en cuanto llegamos a una pequeña zona ajardinada, coronada por un pequeño edificio blanco de apartamentos. Debemos fijarnos en el punto donde termina dicho jardín, y sobre el pequeño murete de marés, pues hallaremos un montículo de piedras que parece haberse construido ahí deliberadamente, como si de un adorno más del jardín se tratase.

Vista general del "montículo" de las ametralladoras. Fuente: Archivo personal.


Pero si nos acercamos y nos fijamos detenidamente entre la maleza, podremos ver las aberturas por donde los soldados observaban las zonas de costa, y en caso de ataque, utilizaban para disparar con las ametralladoras apostadas en su interior.


Si nos vamos acercando, la construcción va tomando forma cuadriculada, y las aberturas de disparo se pueden distinguir a través del follaje. Fuente: Archivo Personal.



Detalle de la abertura oeste del nido de ametralladoras. Fuente: Archivo personal.


Fotografía de la abertura sur del nido de ametralladoras. Fuente: Archivo personal.


En dicho nido, se usaban ametralladoras del tipo Breda M35 de 20mm, o las tipo Hotchkiss M1914 de 57mm, ambas tambien utilizadas en la capital mallorquina como armamento antiaereo.




Ametralladora tipo Breda M35 de 20mm. Fuente: www.wikipedia.com





Ametralladora Hotchkiss M1914 de 57mm. Fuente: www.small-arms.academic.ru

El lugar de construcción del nido, había sido elegido estratégicamente para poder controlar las dos grandes zonas en las que estaba dividida la ensenada.

La ametralladora apostada en la parte izquierda del pequeño bunker, controlaba toda la zona sur de la cala, y toda la línea de costa que llegaba hasta la punta del cabo Andritxol.

Fotografía de la zona sur de Camp de Mar y el cabo Andritxol. Fuente: Archivo Personal.


En cambio, la ametralladora apostada en la parte derecha, debía controlar toda la zona oeste de la ensenada, y toda la línea de costa hasta el cabo d'Es Llamp.


Fotografía de la zona oeste de Camp de Mar y la linea de costa del Cap d'es Llamp.

Lamentablemente, las obras posteriores realizadas a lo largo de los años junto a este bunker, han llevado a la decision del cierren definitivo de su puerta de acceso. Pues en la zona donde se encuentra, hay zonas de juego y jardines.
Aun asi, todavia podemos contemplar los vestigios de la Guerra Civil Española, expuestos al paso de los años y a las inclemencias del tiempo, ocultos en estos bellos parajes de la cala de Camp de Mar.



El autor de este artículo, junto a . Sla abertura oeste.

lunes, 14 de abril de 2014

La bala incrustada de Kurland.


Amado Carbonell Santos

Esta curiosa lata, tiene un lugar privilegiado en mi colección particular de la Segunda Guerra Mundial. Fue hallada hace tres de años a 180 km de la ciudad de Riga (Letonia, antiguo país de Latvia), en dirección oeste.

Mapa de la antigua Latvia, actualmente Kurlandia y Letonia. Fuente: www.go.hrw.com






La historia de esta lata es bastante insólita, pues si nos fijamos en las fotografías, veremos cómo en uno de los lados, hay un gran agujero de penetración, y en el lado contrario, concretamente en la esquina, hay un objeto que ha quedado incrustado en el metal desgarrado. Son restos de una bala y roca que durante un ataque, rebotó en algún saliente de piedra, e impactó en la lata, atravesando uno de sus lados, y finalmente encajándose en la esquina.
Dicha lata, fue un testigo mudo de la feroz batalla de Kurland

















Un poco de historia…


Grupo de soldados alemanes refugiados en las trincheras, durante la batalla de Kurland. Fuente: stabswache-de-euros.blogspot.com

Durante el mes de octubre de 1944, un grupo de 500.000 soldados (concretamente 32 divisiones alemanas, y 20.000 hombres de la XIX división de la Leton Waffen-SS), fueron aislados del resto del ejército alemán, y acorralados. Hacia el este y el sur, tenían al ejército soviético pisándoles los talones; hacia el norte y el oeste, tenían el Mar Báltico. Los letones llamaban a ese lugar “kurzemes Katls”, o el hervidor de Kurland; los alemanes lo llamaron Festung Kurland, la fortaleza de Kurland.

Para la XIX división Kurland, fue realmente su última batalla…

Tomaron parte en seis importantes batallas entre el 12 de octubre de 1944, y el 3 de abril de 1945. Junto con las unidades del ejército alemán resistieron en todo el frente, manteniendo los asedios del ejército bolchevique de Kurland, hasta el 8 de mayo de 1945, momento en el que Alemania capituló.

Estos soldados se mantuvieron invictos hasta el último momento de la guerra, “im felde unbesiegt”, como dicen los alemanes.

En una de las últimas batallas, la compañía en un único periodo de 24 horas, el capitán Miervaldis Adomsons había conseguido repeler siete ataques del ejército ruso; después de la batalla, los cuerpos de los soldados soviéticos fallecidos, se contaban por cientos frente a las posiciones invictas de los letones.

El alto mando soviético pidió a los comandantes de la primera y segunda compañía del Báltico, que tomasen acciones contundentes en la región de Kurland, con el fin de empujar al enemigo hacia el sector norte del mar Báltico, donde las unidades del frente alemán no podían disponer de excesiva movilidad.
El primer intento se produjo el 16 de octubre de 1944, pero no consiguieron su propósito.

La segunda ofensiva soviética tuvo lugar el 27 de octubre, pero encontró una gran resistencia desde el inicio del ataque, y no consiguieron hacerlos retroceder.

El 20 de noviembre se lanzó una tercera ofensiva, pero los alemanes y los letones de la Waffen-SS realizaron un contraataque que igualó la línea defensiva soviética, usando en su favor, las características orográficas de la zona.
Los ataques contra el ejército alemán, resultaron ser inútiles entre diciembre de 1944, y febrero de 1945.

Existen documentos soviéticos que muestran como Stalin lanzó diversas divisiones, tras la división del infierno de Kurland, haciendo caso omiso del gran número de bajas que había sufrido. Según estimaciones alemanas, el ejército soviético perdió a 320.000 soldados (incluyendo caídos, heridos o prisioneros de guerra), además de la pérdida de 2388 tanques, 659 ametralladoras, 900 aviones y 1440 cañones.

Memorias de una batalla...


Amado Carbonell Santos

La Segunda Guerra Mundial, nos dejó un buen ejemplo de lo que no podemos permitir que vuelva a repetirse, tanto con el alzamiento al poder de un gobierno como Nacional Socialismo, como con el terrible holocausto.

Pero también nos ha dejado momentos muy emotivos…

Uno de ellos es el que se produjo hace unas semanas en una pequeña ciudad rusa, donde se instaló un monumento en honor a los soldados soviéticos caídos en combate. El cual era un tanque T-34/85 que luchó en una de las batallas de carros de combate más famosas de la historia, la batalla de Kursk. 


Veterano de guerra soviético postrado junto a su carro de combate. Fuente: www.taringa.net

 El hombre que aparece en la fotografía, es un veterano de guerra soviético que cayó al suelo emocionado tras contemplar dicho monumento, el cual, fue su carro de combate durante su época militar. Reconoció que era su carro de combate, porque durante su época de servicio, grabó su nombre en el blindaje usando un soplete.

Es imposible imaginar las sensaciones o recuerdos que revivió ese hombre, en el momento en que fue consciente de que era el blindado con el que luchó, junto a sus compañeros y camaradas, para que los tanques y tropas alemanas no consiguieran alcanzar su objetivo: Invadir la capital rusa (Moscú), junto con sus reservas de combustible y petróleo, situadas al suroeste del país.


Tanques alemanes avanzando durante la batalla de Kursk. Fuente: www.batallasdeguerra.com

Tanques alemanes tipo Panzer VI. Fuente: www.batallasdeguerra.com


Tanques soviéticos tipo T-34/76. Fuente: www.batallasdeguerra.com







sábado, 23 de noviembre de 2013

La historia de Gina Generalova, superviviente del asedio a Leningrado.

Amado Carbonell Santos


Si me lo permiten, quisiera compartir con ustedes un sorprendente testimonio que leí no hace mucho en un libro que trataba las historias menos conocidas de la II Guerra Mundial, y que en su momento, fué contado por su propia protagonista, Gina Generalova; esta mujer fue una de las supervivientes de la evacuación de Leningrado, durante el largo y brutal asedio alemán sobre terreno de la antigua Unión Soviética (1941-1944).

Esta es su historia…

“Cuando comenzaron los bombardeos, tuvimos alarmas cada 15 o 20 minutos, y era muy duro ir a los refugios porque estaba embarazada y no podía correr. Pensábamos que los ataques iban a terminar porque los periódicos decían que terminaríamos con Hitler en dos meses. Pero pronto oímos en la radio que los alemanes se acercaban a Leningrado. La gente huyó desde las ciudades pequeñas y Leningrado terminó sobrepoblado y una gran cantidad de gente fue evacuada hacia Siberia y otros lugares. Después los alemanes rodearon la ciudad y ya no hubo  caminos de salida en ninguna dirección. Durante todo septiembre Leningrado fue bombardeado. Vivíamos en un sótano con otras noventa personas. Teníamos mucho, mucho frío, sin luz ni agua ni calefacción. EL frío era tan duro que uno no puede imaginárselo. Mi esposo se puso muy pálido por el hambre, casi azul, ya no podía no moverse. Una vez una mujer me dijo: -Tu hijo morirá, dale toda la comida a tu esposo y sálvalo. Si él sobrevive podréis tener otro bebé-. Entonces le di la leche, pero el bebé comenzó a llorar y resolví volver a darle la comida que le pertenecía. De las cartillas de racionamiento nos daban 125 gramos de pan y una onza de carne al mes. Además, una cucharada de cereal y aceite. ¿Quién podría vivir con eso? La gente terminaba muy débil, algunas veces caían y no podían pararse. Yo también me ponía cada vez más débil, me estaba muriendo.


Fotografía tomada durante el sedio nazi a Leningrado. Fuente: www.imagesahck.us

Hacia finales de enero, la gente empezó a decir que había un camino para salir de Leningrado. Se podía cruzar el congelado lago Ladoga, y era el único que teníamos para atravesar el cerco enemigo que rodeaba la ciudad. Trajeron un tren con un vagón de pasajeros que ¡hasta estaba tibio! Los que me veían decían: -Tienes un bebé, ¿Cómo lo salvaste?-. Cuando llegamos al lago tuvimos que esperar hasta media noche para cruzar porque los alemanes estaban observando y podían cañonearnos. También muchos camiones repletos de gente caían en los huecos que había en el hielo porque los alemanes bombardeaban el lago. 


Fotografía de los grupos evacuados de Leningrado. Fuente: www.batallasdeguerra.com

Esperamos todo el día en la orilla. No sé cómo sobrevivimos, pero cuando llegó la noche comenzamos a cruzar y estuvimos a salvo. Mi esposo y el bebé estaban con el conductor porque mi marido estaba muy enfermo y de un color azul. Cuando llegamos al otro lado del lago nos dieron comida caliente y tajadas de pan. Luego nos pusieron dentro de vagones de tren de los que se usaban para el ganado. Cuando entré al vagón comprendí que mi bebé  había muerto. Mi pequeño había muerto al cuarto día. La gente golpeaba las puertas preguntando si había muertos en ese vagón. Arropé a mi bebé y se lo di, pero ellos me dijeron: -Quédate con la manta, solo queremos cuerpos desnudos-. Yo hice lo que me dijeron, besé a mi bebé y lo puse en la pila de los cuerpos muertos. Mi esposo me dijo: -Zina envíame al hospital, me estoy muriendo-. Entonces vino gente y se lo llevó al hospital. Yo estaba muy débil y cansada y decidí que iría hasta nuestro destino, que era una pequeña ciudad llamada Pyatigorsk, y luego regresaría cuando estuviera mejor para recogerlo. Pero no lo hice. Él murió en el hospital. La gente dice que hasta las cosas más terribles se olvidan con el tiempo. Pero esto no lo podré olvidar. Nunca.”

Texto extraído del libro: “Historias singulares de la segunda guerra mundial”.

Autor: Jorge Weinberg.  Editorial: Chronica.

miércoles, 20 de noviembre de 2013

La casa del agujero en el techo.

Amado Carbonell Santos

Esta historia me la contó mi abuela paterna, cuando todavía iba al colegio, y me quedaba mirando fijamente una marca que había en el techo de la habitación de mis abuelos.

Me contó que cuando se mudaron de su casa en Santa Catalina, un barrio de la ciudad de Palma de Mallorca, a un primer piso cercano a la calle Adrián Ferran de Palma, donde había una planta baja, y sobre ésta, un único piso, donde irían a residir mis abuelos.

Comenzaron a mirar la casa, y en esos momentos de curiosidad, mis abuelos se preguntaban que era aquel agujero circular que había en el techo, que había sido reparado de forma tan austera...

La curiosidad les hizo preguntar a la dueña sobre el origen de aquella marca, pues en un primer momento, pensaban que era el agujero que había quedado después de desmontar alguna estufa o chimenea antigua. La propietaria del inmueble, les contó que aquel agujero lo hizo una bomba durante los bombardeos de 1938, la cual atravesó el tejado, el suelo del primer piso, y acabó impactando contra el suelo de la planta baja sin hacer explosión. Tal vez por deformarse la espoleta con la inclinación del tejado, o por casualidades de la vida, la bomba no habría sido correctamente ensamblada, y por eso no explotó.

Aquella casa todavía sigue en pié, pero tuvo que ser apuntalada por tener un alto riesgo de derrumbe. Y aunque a día de hoy, mis abuelos decidieron cambiar aquella vieja casa, por un piso en el centro de la capital mallorquina, el agujero que dejó aquella bomba todavía puede verse en su techo, donde tan gratos años de infancia viví, y que por suerte, sobrevivió a los duros ataques de la guerra civil española.



Casa palmesana destruida por los bombardeos de 1938. Fuente: www.paraisobalear.com






Bunker de Sant Elm - Mallorca.

Amado Carbonell Santos

En la localidad mallorquina de Andratx, concretamente en la población de Sant Elm, existe una cala natural conocida como Cala Es Conills. En dicha cala, oculto a los ojos del observador que mira al mar desde tierra, hay un pequeño puesto de vigilancia, que durante la época de la guerra civil española (1936 - 1939), el bando nacionalista controlaba la linea de costa de esta zona, pues era un lugar perfecto para realizar desembarcos tanto del bando franquista, como del bando republicano y transportar mercancías de contrabando. Por supuesto, cuando se trataba de un desembarco realizado por republicanos, los soldados nacionalistas y de la falange, tenían las ametralladoras listas para abrir fuego.

No hace mucho, tuve la oportunidad de poder acercarme y acceder a dicho puesto de vigilancia, que a la vez tenia la función de búnker, pues esta protegido por toda la montaña que hay sobre él.

Es un lugar frío y angosto, diseñado para que únicamente pueda pasar una persona a la vez, lo cual era una perfecta estrategia de defensa; pues si el bando enemigo lograba cruzar las lineas de fuego de las ametralladoras, y quería acceder a dicho lugar, solamente podría entrar un soldado a la vez, y de este modo, los soldados apostados en su interior, podían disparar uno a uno a los invasores.

Decidí tomar algunas fotografías del lugar, donde se reflejaba lo pequeño que es esta construcción. Se pueden diferenciar perfectamente las zonas donde estaban montadas las ametralladoras principales, y el polvorín que hacia las veces de almacén y zona de descanso. En la zona donde se montaban las ametralladoras, se ha instalado un pequeño marco de aluminio para evitar que los golpes de mar, con el paso de los años, vaya arrancando partes del material con el que fue construido.


Vista del búnker, integrado en la montaña.



Vista del búnker y la línea de costa.



Detalle del acceso de entrada al búnker.



Pasillo de acceso.



Zona donde se instalaban las ametralladoras.



Fotografía tomada sobre la base de las ametralladoras.



hueco de acceso al pequeño polvorín.



Fotografía desde el interior del polvorín.


Fotografía del pasillo de entrada, y del acceso al polvorín.


Fotografía tomada saliendo a través del pasillo.


Aunque en las fotografías no lo parece, el interior de este puesto de vigilancia es muy pequeño, y cuesta mucho tratar de encuadrar una buena foto, pues las distancias entre paredes son muy escuetas, y el ángulo de mi objetivo de 50mm no llega a encuadrar por completo todos los detalles a la vez...