miércoles, 17 de septiembre de 2014

Nido de ametralladoras de Camp de Mar (Andratx)



Amado Carbonell Santos


Fotografía del espigón de Camp de Mar. Fuente: www.sbtravel.com


En el municipio más occidental de la isla de Mallorca (Andratx), se encuentra la pequeña ensenada de Camp de Mar. Una pequeña zona turística que apenas alberga un puñado de hoteles, y que cuenta con una de las calas más bonitas de la isla.



Mapa general del municipio mallorquín de Andratx. Fuente: www.engelvoelkers.com


Dicha cala cuenta con una zona habilitada para pasear junto a la arena, hasta llegar prácticamente al final de la zona de costa construida, y en la cual, si sabemos donde buscar, todavía podemos encontrar algunos vestigios que la Guerra Civil Española dejó en este lugar.

Oculto tras arbustos y vegetación que ha ido creciendo a lo largo de los años, se oculta un pequeño nido de ametralladoras, particularmente utilizado por soldados nacionalistas, que defendían la costa contra posibles ataques y desembarcos, realizados por formaciones de asalto republicanas.

Para localizar dicho nido, debemos caminar por el paseo, desde la plaza del reloj de sol de Camp de Mar, en dirección al espigón, dejando atrás los jardines del Hotel Gran Camp de Mar; en cuanto llegamos a una pequeña zona ajardinada, coronada por un pequeño edificio blanco de apartamentos. Debemos fijarnos en el punto donde termina dicho jardín, y sobre el pequeño murete de marés, pues hallaremos un montículo de piedras que parece haberse construido ahí deliberadamente, como si de un adorno más del jardín se tratase.

Vista general del "montículo" de las ametralladoras. Fuente: Archivo personal.


Pero si nos acercamos y nos fijamos detenidamente entre la maleza, podremos ver las aberturas por donde los soldados observaban las zonas de costa, y en caso de ataque, utilizaban para disparar con las ametralladoras apostadas en su interior.


Si nos vamos acercando, la construcción va tomando forma cuadriculada, y las aberturas de disparo se pueden distinguir a través del follaje. Fuente: Archivo Personal.



Detalle de la abertura oeste del nido de ametralladoras. Fuente: Archivo personal.


Fotografía de la abertura sur del nido de ametralladoras. Fuente: Archivo personal.


En dicho nido, se usaban ametralladoras del tipo Breda M35 de 20mm, o las tipo Hotchkiss M1914 de 57mm, ambas tambien utilizadas en la capital mallorquina como armamento antiaereo.




Ametralladora tipo Breda M35 de 20mm. Fuente: www.wikipedia.com





Ametralladora Hotchkiss M1914 de 57mm. Fuente: www.small-arms.academic.ru

El lugar de construcción del nido, había sido elegido estratégicamente para poder controlar las dos grandes zonas en las que estaba dividida la ensenada.

La ametralladora apostada en la parte izquierda del pequeño bunker, controlaba toda la zona sur de la cala, y toda la línea de costa que llegaba hasta la punta del cabo Andritxol.

Fotografía de la zona sur de Camp de Mar y el cabo Andritxol. Fuente: Archivo Personal.


En cambio, la ametralladora apostada en la parte derecha, debía controlar toda la zona oeste de la ensenada, y toda la línea de costa hasta el cabo d'Es Llamp.


Fotografía de la zona oeste de Camp de Mar y la linea de costa del Cap d'es Llamp.

Lamentablemente, las obras posteriores realizadas a lo largo de los años junto a este bunker, han llevado a la decision del cierren definitivo de su puerta de acceso. Pues en la zona donde se encuentra, hay zonas de juego y jardines.
Aun asi, todavia podemos contemplar los vestigios de la Guerra Civil Española, expuestos al paso de los años y a las inclemencias del tiempo, ocultos en estos bellos parajes de la cala de Camp de Mar.



El autor de este artículo, junto a . Sla abertura oeste.

lunes, 15 de septiembre de 2014

El incidente "Deutchland".

Si piensan que España durante la 2a Guerra Mundial estuvo al margen, es que no conocen realmente la historia de la Guerra Civil Española.
Uno de estos sucesos, ocurrio entre 1937 y 1938, cuando una escuadra de aviones de alta velocidad republicanos tipo Tupolev SB-2, que habian despegado de la base aerea de Murcia, diviso un acorazado en el antepuerto de la isla de Ibiza.
Confundiendolo con el acorazado franquista "Canarias", lo atacaron y bombardearon mientras estaba fondeado.
Al regresar a su base, confirmaron los impactos, y que dicho buque habia quedado seriamente dañado.
Aquel fue un gran error de reconocimiento, pues no se trataba del Canarias, sino del acorazado aleman "Deutchland", uno de los buques insignia de Adolf Hitler al inicio de la guerra.
El führer, indignado por aquella traicion, obligo a una flotilla compuesta por cinco buques de la Kriegsmarine, a atacar de manera indiscriminada la ciudad de Almeria, utilizando toda su artilleria de cubierta.
En Mayo del 37, Almeria fue atacada mediante bombardeo de obuses, disparados desde una distancia de 12 km, mar adentro.
Posteriormente, en 1938, el bombardeo lo realizaron cazabombarderos de tipo "Stuka", dejando Almeria arrasada casi en su totalidad.
Este incidente fue conocido como "El incidente Deutschland".






sábado, 13 de septiembre de 2014

La batalla de Kursk

La region sovietica de Kursk, fue testigo de la mayor batalla de carros blindados de toda la historia.

En este documental nos explican con todo detalle, que factores influyeron para que Hitler renunciara temporalmente a su anhelado asedio a Moscu, y decidiera atacar la suroeste de Rusia. Hecho que cambio para siempre, el curso de la segunda guerra mundial.



lunes, 14 de abril de 2014

La bala incrustada de Kurland.


Amado Carbonell Santos

Esta curiosa lata, tiene un lugar privilegiado en mi colección particular de la Segunda Guerra Mundial. Fue hallada hace tres de años a 180 km de la ciudad de Riga (Letonia, antiguo país de Latvia), en dirección oeste.

Mapa de la antigua Latvia, actualmente Kurlandia y Letonia. Fuente: www.go.hrw.com






La historia de esta lata es bastante insólita, pues si nos fijamos en las fotografías, veremos cómo en uno de los lados, hay un gran agujero de penetración, y en el lado contrario, concretamente en la esquina, hay un objeto que ha quedado incrustado en el metal desgarrado. Son restos de una bala y roca que durante un ataque, rebotó en algún saliente de piedra, e impactó en la lata, atravesando uno de sus lados, y finalmente encajándose en la esquina.
Dicha lata, fue un testigo mudo de la feroz batalla de Kurland

















Un poco de historia…


Grupo de soldados alemanes refugiados en las trincheras, durante la batalla de Kurland. Fuente: stabswache-de-euros.blogspot.com

Durante el mes de octubre de 1944, un grupo de 500.000 soldados (concretamente 32 divisiones alemanas, y 20.000 hombres de la XIX división de la Leton Waffen-SS), fueron aislados del resto del ejército alemán, y acorralados. Hacia el este y el sur, tenían al ejército soviético pisándoles los talones; hacia el norte y el oeste, tenían el Mar Báltico. Los letones llamaban a ese lugar “kurzemes Katls”, o el hervidor de Kurland; los alemanes lo llamaron Festung Kurland, la fortaleza de Kurland.

Para la XIX división Kurland, fue realmente su última batalla…

Tomaron parte en seis importantes batallas entre el 12 de octubre de 1944, y el 3 de abril de 1945. Junto con las unidades del ejército alemán resistieron en todo el frente, manteniendo los asedios del ejército bolchevique de Kurland, hasta el 8 de mayo de 1945, momento en el que Alemania capituló.

Estos soldados se mantuvieron invictos hasta el último momento de la guerra, “im felde unbesiegt”, como dicen los alemanes.

En una de las últimas batallas, la compañía en un único periodo de 24 horas, el capitán Miervaldis Adomsons había conseguido repeler siete ataques del ejército ruso; después de la batalla, los cuerpos de los soldados soviéticos fallecidos, se contaban por cientos frente a las posiciones invictas de los letones.

El alto mando soviético pidió a los comandantes de la primera y segunda compañía del Báltico, que tomasen acciones contundentes en la región de Kurland, con el fin de empujar al enemigo hacia el sector norte del mar Báltico, donde las unidades del frente alemán no podían disponer de excesiva movilidad.
El primer intento se produjo el 16 de octubre de 1944, pero no consiguieron su propósito.

La segunda ofensiva soviética tuvo lugar el 27 de octubre, pero encontró una gran resistencia desde el inicio del ataque, y no consiguieron hacerlos retroceder.

El 20 de noviembre se lanzó una tercera ofensiva, pero los alemanes y los letones de la Waffen-SS realizaron un contraataque que igualó la línea defensiva soviética, usando en su favor, las características orográficas de la zona.
Los ataques contra el ejército alemán, resultaron ser inútiles entre diciembre de 1944, y febrero de 1945.

Existen documentos soviéticos que muestran como Stalin lanzó diversas divisiones, tras la división del infierno de Kurland, haciendo caso omiso del gran número de bajas que había sufrido. Según estimaciones alemanas, el ejército soviético perdió a 320.000 soldados (incluyendo caídos, heridos o prisioneros de guerra), además de la pérdida de 2388 tanques, 659 ametralladoras, 900 aviones y 1440 cañones.

Memorias de una batalla...


Amado Carbonell Santos

La Segunda Guerra Mundial, nos dejó un buen ejemplo de lo que no podemos permitir que vuelva a repetirse, tanto con el alzamiento al poder de un gobierno como Nacional Socialismo, como con el terrible holocausto.

Pero también nos ha dejado momentos muy emotivos…

Uno de ellos es el que se produjo hace unas semanas en una pequeña ciudad rusa, donde se instaló un monumento en honor a los soldados soviéticos caídos en combate. El cual era un tanque T-34/85 que luchó en una de las batallas de carros de combate más famosas de la historia, la batalla de Kursk. 


Veterano de guerra soviético postrado junto a su carro de combate. Fuente: www.taringa.net

 El hombre que aparece en la fotografía, es un veterano de guerra soviético que cayó al suelo emocionado tras contemplar dicho monumento, el cual, fue su carro de combate durante su época militar. Reconoció que era su carro de combate, porque durante su época de servicio, grabó su nombre en el blindaje usando un soplete.

Es imposible imaginar las sensaciones o recuerdos que revivió ese hombre, en el momento en que fue consciente de que era el blindado con el que luchó, junto a sus compañeros y camaradas, para que los tanques y tropas alemanas no consiguieran alcanzar su objetivo: Invadir la capital rusa (Moscú), junto con sus reservas de combustible y petróleo, situadas al suroeste del país.


Tanques alemanes avanzando durante la batalla de Kursk. Fuente: www.batallasdeguerra.com

Tanques alemanes tipo Panzer VI. Fuente: www.batallasdeguerra.com


Tanques soviéticos tipo T-34/76. Fuente: www.batallasdeguerra.com







viernes, 4 de abril de 2014

En Memoria de Miquel Carbonell Amengual.

Amado Carbonell Santos

En recuerdo de mi tío abuelo paterno, Miquel Carbonell Amengual.

Lamentablemente nunca llegué a conocerlo, pues yo nací en 1980 y el falleció en Junio de 1939. Miquel, era el hermano de mi abuelo paterno Bernat Carbonell Amengual, y cuando era muy joven, mi abuelo siempre me contaba historias de sus vivencias durante la Guerra Civil, la 2ª Guerra Mundial, y posteriormente, el régimen franquista.

Miquel, al igual que su hermano, comenzó a trabajar desde muy joven como marinero en el puerto de Palma (Mallorca, Illes Balears).

Al cumplir los veintidós años, el día 23 de Mayo de 1937, fue arrestado y juzgado, junto con otro marinero, Bartomeu Sastre y Sastre. El delito por el cuál fueron ambos acusados, era de auxiliar y ayudar a la rebelión republicana.

Fue condenado a morir frente a un pelotón de fusilamiento, pena que no se realizó hasta pasados más de dos años, durante los cuales, su esperanza de ser liberado gracias a un indulto seguía viva. Pero poco a poco, vio como aquella esperanza se iba desvaneciendo junto al empequeñecimiento de las tropas y efectivos de la segunda república española.

Aquel indulto jamás llegaría, y Miguel Carbonell murió fusilado frente a la batería de fusilamiento, el 10 de Junio de 1939, a las 18h, en las dependencias del Fortín de Illetas (Calvià, Mallorca).

Por desgracia, no conservo ninguna fotografía de él...


Estado actual de la entrada al Fortí de Illetas.

Fotografía actual del interior del Fortí de Illetas. Fuente: www.estelnegre.balearweb.net

Gracias a la gran labor de la Asociación por la memoria histórica de Mallorca, mi familia y yo, podemos visitar la tumba de mi tío abuelo en la fosa común creada para los fallecidos a manos de soldados falangistas y nacionalistas, en el cementerio municipal de Palma.
Incluyendo su nombre al de muchas otras personas que murieron durante aquel triste periodo, en la placa conmemorativa del monumento a la memoria histórica.




A él y a todos ellos, descansen en paz.



sábado, 23 de noviembre de 2013

La historia de Gina Generalova, superviviente del asedio a Leningrado.

Amado Carbonell Santos


Si me lo permiten, quisiera compartir con ustedes un sorprendente testimonio que leí no hace mucho en un libro que trataba las historias menos conocidas de la II Guerra Mundial, y que en su momento, fué contado por su propia protagonista, Gina Generalova; esta mujer fue una de las supervivientes de la evacuación de Leningrado, durante el largo y brutal asedio alemán sobre terreno de la antigua Unión Soviética (1941-1944).

Esta es su historia…

“Cuando comenzaron los bombardeos, tuvimos alarmas cada 15 o 20 minutos, y era muy duro ir a los refugios porque estaba embarazada y no podía correr. Pensábamos que los ataques iban a terminar porque los periódicos decían que terminaríamos con Hitler en dos meses. Pero pronto oímos en la radio que los alemanes se acercaban a Leningrado. La gente huyó desde las ciudades pequeñas y Leningrado terminó sobrepoblado y una gran cantidad de gente fue evacuada hacia Siberia y otros lugares. Después los alemanes rodearon la ciudad y ya no hubo  caminos de salida en ninguna dirección. Durante todo septiembre Leningrado fue bombardeado. Vivíamos en un sótano con otras noventa personas. Teníamos mucho, mucho frío, sin luz ni agua ni calefacción. EL frío era tan duro que uno no puede imaginárselo. Mi esposo se puso muy pálido por el hambre, casi azul, ya no podía no moverse. Una vez una mujer me dijo: -Tu hijo morirá, dale toda la comida a tu esposo y sálvalo. Si él sobrevive podréis tener otro bebé-. Entonces le di la leche, pero el bebé comenzó a llorar y resolví volver a darle la comida que le pertenecía. De las cartillas de racionamiento nos daban 125 gramos de pan y una onza de carne al mes. Además, una cucharada de cereal y aceite. ¿Quién podría vivir con eso? La gente terminaba muy débil, algunas veces caían y no podían pararse. Yo también me ponía cada vez más débil, me estaba muriendo.


Fotografía tomada durante el sedio nazi a Leningrado. Fuente: www.imagesahck.us

Hacia finales de enero, la gente empezó a decir que había un camino para salir de Leningrado. Se podía cruzar el congelado lago Ladoga, y era el único que teníamos para atravesar el cerco enemigo que rodeaba la ciudad. Trajeron un tren con un vagón de pasajeros que ¡hasta estaba tibio! Los que me veían decían: -Tienes un bebé, ¿Cómo lo salvaste?-. Cuando llegamos al lago tuvimos que esperar hasta media noche para cruzar porque los alemanes estaban observando y podían cañonearnos. También muchos camiones repletos de gente caían en los huecos que había en el hielo porque los alemanes bombardeaban el lago. 


Fotografía de los grupos evacuados de Leningrado. Fuente: www.batallasdeguerra.com

Esperamos todo el día en la orilla. No sé cómo sobrevivimos, pero cuando llegó la noche comenzamos a cruzar y estuvimos a salvo. Mi esposo y el bebé estaban con el conductor porque mi marido estaba muy enfermo y de un color azul. Cuando llegamos al otro lado del lago nos dieron comida caliente y tajadas de pan. Luego nos pusieron dentro de vagones de tren de los que se usaban para el ganado. Cuando entré al vagón comprendí que mi bebé  había muerto. Mi pequeño había muerto al cuarto día. La gente golpeaba las puertas preguntando si había muertos en ese vagón. Arropé a mi bebé y se lo di, pero ellos me dijeron: -Quédate con la manta, solo queremos cuerpos desnudos-. Yo hice lo que me dijeron, besé a mi bebé y lo puse en la pila de los cuerpos muertos. Mi esposo me dijo: -Zina envíame al hospital, me estoy muriendo-. Entonces vino gente y se lo llevó al hospital. Yo estaba muy débil y cansada y decidí que iría hasta nuestro destino, que era una pequeña ciudad llamada Pyatigorsk, y luego regresaría cuando estuviera mejor para recogerlo. Pero no lo hice. Él murió en el hospital. La gente dice que hasta las cosas más terribles se olvidan con el tiempo. Pero esto no lo podré olvidar. Nunca.”

Texto extraído del libro: “Historias singulares de la segunda guerra mundial”.

Autor: Jorge Weinberg.  Editorial: Chronica.